Pioneros de la electrónica

[audio:http://amorreptil.com/wp-content/uploads/2011/06/FirstcomputertosingDaisyBell.mp3] Cuando el ordenador Hal 9000 está siendo desconectado banco a banco de memoria por el astronauta Dave Bowman en la película 2001, una odisea espacial de Stanley Kubrick, su último recuerdo es una canción que le enseñó su programador: Daisy Bell.

Esto en realidad tiene su parte de verdad. Daisy Bell fue compuesta por Harry Dacre en 1892 y en 1961, el IBM 7094 se convirtió en el primer computador de la historia que consiguió cantar, precisamente Daisy Bell. Las voces fueron programadas por John Kelly y Carol Lockbaum y el acompañamiento (muy al estilo de Nintendo) lo programó Max Mathews.

La música que acompaña a este post es la grabación original de ese momento. El ordenador que lo ilustra es un IBM 7094. Y escuchando esta música tan simple y con una voz robótica tan primitiva, uno no puede dejar de pensar en el tiempo y el dinero que se tuvo que invertir para conseguir algo tan inocente y tan amable…  era 1961.

Como anécdota, en el episodio de Futurama “Amor y naves espaciales” de la cuarta temporada, el robot Bender canta esta canción cuando se enamora de la nave espacial de Planet Express.

There is a flower within my heart,
Daisy, Daisy,
Planted one day by a glancing dart,
Planted by Daisy Bell.
Whether she loves me or loves me not
Sometimes it’s hard to tell,
And yet I am longing to share the lot
Of beautiful Daisy Bell.
Daisy, Daisy, give me your answer, do,
I’m half crazy all for the love of you.
It won’t be a stylish marriage –
I can’t afford a carriage,
But you’d look sweet on the seat
Of a bicycle built for two.

Wendy Carlos nació el 14 de noviembre de 1939 en Rhode Island. Tras graduarse en Música en la universidad de Columbia conoció a Robert Moog y fue una de sus primeros clientes, sirviendo de ensayo para el posterior desarrollo del sintetizador Moog.

Su primer disco Switched-On Bach, una disco de reintepretaciones electrónicas de grandes obras clásicas, fue tal vez el primer álbum en intentar el empleo de sintetizadores como una alternativa a la orquesta. Habiendo ayudado al ingeniero Robert Moog en el desarrollo de su primer sintetizador comercial, Carlos ayudó a promover esta tecnología, que era mucho más difícil de usar que hoy en día. Las técnicas de grabación multipista jugaron un papel importantísimo en el lento y costoso proceso de creación de su álbum.

En su larga discografía caben destacar sus creaciones para las bandas sonoras de La Naranja Mecánica en 1972, El Resplandor el 1980 y Tron en 1982.

No podemos obviar que sus seis primeros álbumes fueron publicados como Walter Carlos, ya que nacida hombre, Wendy se sometió con éxito a una operación de cambio de sexo en 1972. Las posteriores reediciones de sus trabajos fueron ya publicadas bajo el nombre de Wendy Carlos. Su primera aparición tras el cambio de sexo fue una entrevista en la revista Playboy (en mayo de 1979), una decisión de la que más tarde se arrepentiría debido al mal gusto y poca seriedad con que el autor tomó y manipuló deliberadamente detalles tan privados durante su transición y por ende la publicidad indeseada que atrajo sobre su vida privada.

Pagina oficial de Wendy Carlos: http://www.wendycarlos.com/

Nació en  1934 en Nueva York. Aunque estudió piano desde pequeño, lo que le chiflaba realmente era enredar con componentes electrónicos. No en vano, su padre George Moog trabajaba en Edison como ingeniero. A los 15 años construyó su primer Theremín, picado por el artículo de una revista de electrónica. Animado por su padre,  Bob se dedicó a construir theremines caseros , y luego a venderlos, demostrando ya un incipiente olfato comercial. En 1954 surge la R.A. Moog Co. donde empezó a comercializar kits de montaje de theremines bajo la fórmula de “Haztelo tu mismo”

1963, una fecha clave en la historia de la electrónica. Moog conoce a Herbert Deutsch, compositor experimental que siempre estaba a la búsqueda de sonidos electrónicos nuevos para sus composiciones. Fué Deutsch quien inspiró a Moog para crear su primer sintetizador, el Moog Modular Synthesizer.

La compañía Moog Music creció de forma espectacular durante los primeros años haciéndose más conocida cuando Wendy Carlos edita el álbum Switched on Bach. Bob diseño y comercializó nuevos modelos, como el Minimoog, la primera versión portátil del Moog Modular, el Moog Taurus (teclado de pedales de una octava de extesión, con transposición para bajos y agudos), el PolyMoog (primer modelo 100% polifónico), el MemoryMoog (polifónico, equivalía a seis MiniMoog’s en uno), el MinitMoog, el Moog Sanctuary, etc.

No nos extenderemos aquí hablando de sus posteriores problemas económicos producto de malas gestiones y de su posterior retirada a un pequeño poblado de los Apalaches, la recuperación via judicial de la marca Moog en 2002  y su fallecimiento en su casa de Asheville (Carolina del Norte) de un tumor cerebral el 21 de agosto de 2005.

Resulta mas interesante recordar la aportación de Moog y su sintetizador a la música. No se pueden decir todos, pero algunos géneros musicales que utilizaron su invento fueron el rock (progresivo, psicodélico, new wave; hasta el metal, hard rock y el glam), algunos artistas clásicos y ni hablar de todos los subgeneros del electro pop y la música electrónica en general. Antes de que el sintetizador Moog llegara a las tiendas ya se vendían otros aparatos similares, pero su pequeño tamaño y versatilidad jugaron a su favor, así como que fuera lanzado a mediados de los 60, cuando la música tendía hacia la psicodelia, con la que sus sonidos casaban a la perfección.

Sin olvidar que la dedicación de la marca moog  a la fabricación de Theremines durante más de 50 años ininterrumpidos a contribuido al resurgir de este misterioso y delirante instrumento.

Cuando Clara Rockmore acudió al Hotel Plaza de Nueva York para conocer a  Lev Sergeyevich Termen apenas tenía 18 años de edad. Había oido que el inventor ruso había desarrollado un instrumento musical mágico que se tocaba sin necesidad de ser tocado físicamente y su primera intención fue entretenerse pero desde el primer momento quedó fascinada, tanto por el misterioso instrumento, como por su creador. Corría el año 1928. La joven Clara, invitada por Termen, elevó sus brazos delante de las antenas del theremin, la sensación fue diferente a todo lo que había experimentado con anterioridad. Cada mínimo gesto de sus brazos y dedos bien calibrados de violinista, así como una madurada sofisticación musical, le hacían adoptar una pose tan natural como caminar o respirar, mientras puntuaba el aire con su música. Aquella demostración impactó a todos los asistentes, dado que desde un principio Clara fue capaz de extraer del instrumento notas con gran precisión, algo que casi nadie podía hacer nada más ponerse delante del theremin, y menos de un modo instintivo.

Termen, impactado por la gran habilidad técnica de Clara Rockmore, vio en ella la gran oportunidad de llevar al theremin a su máximo potencial como instrumento, al mismo nivel que cualquier otro instrumento tradicional.

Clara Rockmore fue la primera virtuosa de la música de la era de la electrónica. Considerada la mejor thereminista de todos los tiempos, no recibió ninguna clase de instrucción sobre como interpretar un instrumento nuevo como el theremin, sobre el que no existía ningún método de interpretación establecido. Clara supo encontrarlo y lo desarrolló hasta el punto de convertirlo en el modo clásico de interpretarlo. Desde entonces, y han sido muchos los intérpretes de theremin, ninguno ha logrado adoptar una pose tan elegante, de tal complicidad con el instrumento, de simbiosis instrumento-intérprete, hasta entonces una característica sólo reservada a pianistas o violinistas. Por vez primera un instrumento electrónico poseía características sonoras y estéticas que sólo tenían los instrumentos acústicos y por fin la música electrónica había encontrado a su primera gran dama, a su primera gran diva, la diva del eter.

Si queréis ver a Clara Rockmore en acción y su fantástica técnica, no os perdais el link siguiente.

Música para este post: “The Swan” por Clara Rockmore


En realidad se llamaba Lev Sergeievitch Termen y nació en San Petersburgo en 1896. Estudió electricidad y música a partes iguales. Violonchelista e ingeniero. La ciencia y las corcheas: sus dos grandes amores que unificó en su invento más extraño y apasionante: el Theremin.
Este extraño instrumento (el cual se toca sin tocarlo) y su fantasmagórico sonido hizo que fuese descrito como instrumento de música eterea o misteriosa. No en vano ha salido en las bandas sonoras ce cientos de películas de serie B como Ultimátum a la Tierra, Forbidden Planet, o más recientemente Mars Attack
El diseño clásico consiste en una caja con dos antenas. Se ejecuta acercando y alejando la mano de cada una de las antenas correspondientes, sin llegar a tocarlas. Una para el volumen y otra para el tono.
En aquellos tiempos, toda la ciencia comunista estaba dedicada a la electrificación rural de la nación entera (menudo trabajo), y, cuando el inventor dio un concierto ante el Sindicato Electromecánico, brazo ejecutor del esfuerzo de modernizar la URSS, el theremin se convirtió en un gran suceso.
Termen viajó por toda la Unión Soviética dando conciertos con su invento, y luego fue comisionado por el gobierno para mostrarlo en los países occidentales: Termen afrancesó su nombre (“Léon Thérémin” en lugar de Lev Termen) y pronto llegó a los EEUU, donde el nombre del instrumento pasó a ser el apellido galicizado de su creador: the theremin, que es como lo conocemos hoy. El theremin es el primer instrumento musical electrónico del mundo, décadas antes de que a Moog se lo ocurriera fabricar un sintetizador resistivo.
En 1930 diez thereministas actuaron en el escenario del Carnegie Hall y, dos años más tarde, Léon dirigió la primera y única orquesta electrónica, con el theremín y otros instrumentos electrónicos, incluyendo un theremín “Fingerboard” parecido a un cello al uso.
Lev Sergeievitch Termen, también conocido como Léon Thérémin, murió en 1993 a los 97 años de edad. No llegó a cumplir un siglo, pero el periodista ruso Yuri Linnik compuso este palíndromo (o frase capicúa) en su honor: Termen ne mret, que en ruso viene a significar: “Termen no morirá”.

Música para este post: Mars Attack  Theme song

Link: Genial video del propio Leo Theremin haciendo una demostración de su instrumento

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